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Experiencia junto al Celler de Can Roca

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Experiencia junto al Celler de Can Roca

Por Marina Petersen

Algunos egresados y estudiantes de CAVE tuvimos la chance de poder trabajar con los hermanos Roca y todo su equipo cuando hicieron la presentación de su tour gastronómico aquí en Buenos Aires.

 

Fue una semana intensa, llena de aprendizaje y redescubrimiento. Todos nos sentimos conectados con nuestra profesión y valorizamos la experiencia que fue oportunamente puesta frente a nosotros.

 

En lo que respecta al servicio en si, trabajamos a la par de todo el equipo de sommeliers del Celler de Can Roca (ellos viajan con todo el equipo del restaurante): fajinamos copas, armamos las posiciones en las mesas con la infinidad de cristalería que se usaba, descorchamos, trasvasamos y degustamos los vinos, hicimos servicio de aguas, vinos y destilados a la par. También vale la pena destacar el hecho de que aunque nosotros nunca habíamos trabajado juntos, hubo una fluidez automática, todo marchó sobre rieles desde el primer momento.

 

El equipo de trabajo del restaurante fue fantástico, nos dieron la oportunidad de transmitirles nuestro conocimiento sobre el vino argentino y ellos pudieron enseñarnos un poco de lo que se siente trabajar en el restaurante número 1 del mundo. Todos los sommeliers del restaurante fueron amables, empáticos, se esforzaron por hacer las cosas claras para nosotros y demostraron su confianza en nosotros al dejar que podamos trabajar como pares.

 

Los vinos que se sirvieron fueron una selección personal hecha por Josep Roca, quien estuvo hace unos meses aquí y recorrió bodegas por todo el país, eligiendo vinos para la carta del restaurante y para este menú que estaban armando. La diversidad de vinos refleja la historia de la vitivinicultura argentina, desde Montchenot 20 años a Agua de Roca, de Mendel Semillón a Per Sé La Craie, desde JiJiJi a Chacra 32, un abanico de opciones y de estilos que demuestra que los vinos argentinos tienen mucho que ofrecer, una representación clara de la visión de Josep sobre lo que se hace en la Argentina, algo que él tuvo en mente cuando tomó la decisión de poner estos vinos.

 

Algunas de las noches, post-servicio, tuvimos la oportunidad de catar con Josep, quien incluso luego de todo el esfuerzo del día, de notas, de entrevistas, de sesiones de fotos, del servicio de la cena, se tomó el tiempo de probar cosas que le habían hecho llegar con nosotros, contarnos su experiencia personal en el trabajo, su filosofía, su visión de la sommellerie, su humildad ante todo el éxito que los abruma hoy en día.

 

Fue una experiencia única e irrepetible, en la que todos nos sentimos cómodos y bien recibidos, pudimos aprender, ver, analizar, ser parte de algo que nos excede, que es más grande que nosotros. Pudimos ver la humildad y lo humano en un proyecto que está por cumplir 30 años, observar cómo viven el éxito y cómo se mantienen al día, entender porqué se considera al Celler de Can Roca el mejor restaurante del mundo. 

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Sommeliers y egresados de CAVE junto a los hermanos Roca